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Glocalización ¿un paso hacia la sustentabilidad?


Retrofuturo, Sustentabilidad

— abril 21, 2014

etero

Alrededor del mundo se vislumbra un nuevo fenómeno, si bien se manifiesta en diferentes formas, estas se aúnan bajo el término de Glocalización.

Esta palabra nace durante la década de 1980  a partir del término japonés  “dochakuka”, derivada de dochaku, “el que vive en su propia tierra”.  Si bien tuvo un comienzo en el área de marketing, rápidamente se aplicó al plano cultural y especialmente al económico.

En relación a este último pueden realizarse dos observaciones. La primera se vincula a lo que podría ser un estadío evolutivo de la globalización, en el que la premisa “pensar globalmente y actuar localmente” es una nueva condición para adaptar mercaderías diseñadas según estándares internacionales (o culturas dominantes) a las particularidades del mercado a insertarse, es decir, diferenciar el producto a través de la estrategia de marketing en función de las demandas locales. Un modelo que pone en práctica la glocalización es la cadena McDonald. Esta cambia los menús según el país en el que se instalan; por ejemplo en la India, país donde las vacas son sagradas, ofrecen carnes alternativas. También su imagen se vio afectada en la adaptación a las costumbres locales en Francia, aquí la cadena sustituyó su icónico payaso Ronald McDonald por Astérix el galo, el personaje popular de las historietas francesas.

La segunda observación radica en la paradoja que presenta este punto de vista. Es que dentro de las leyes económicas, culturales y sociales, la globalización comenzó como un proceso de homogenización, y esta reacción que se presenta como una nueva forma de territorialidad puede implicar “una creación manufacturada por el primero (globalización cultural) que, dejando como inevitable la expansión del capitalismo en esta nueva fase, donde también los centros de poder se deslocalizan en un espacio extraterritorial.”[1]De esta manera se pasa a una institucionalización de lo diferente, en donde el concepto de “lo local” se concibe desde el exterior y no desde el interior de la propia etnia. Es así como surgen los clichés a partir de la mirada externa del otro, por ejemplo, con las identidades de las comunidades. Para la mirada externa todos los argentinos bailamos tango, comemos asado y tomamos mate, o en Brasil nunca hace frío, la gente es feliz todo el tiempo y todos saben bailar samba, seguramente lo veremos reflejado en el próximo mundial, en el que un organismo internacional como es la FIFA “colaborará” con determinar cuál es la identidad brasilera.

¿Qué sucede entonces a partir de la convivencia de la homogeneización y heterogeneización cultural que conlleva la Glocalización, ya sea impuesta o dada de forma natural al articularse en diferentes culturas?

Las grandes estructuras como la economía, la política, la educación, la sustentabilidad y la cultura, son producto de la sociedad; se retroalimentan y se reproducen entre sí, entonces esta era de rescate cultural y revalorización genera nuevas formas de apropiación de la naturaleza y el manejo de los recursos como resultado de los modos culturales.

Es así como se articula con la construcción de una racionalidad ambiental, es decir, de un paradigma alternativo de sustentabilidad, en el cual los recursos ambientales aparecen como potenciales capaces de reconstruir el proceso económico dentro de una nueva racionalidad productiva.

Se plantea, de esta manera, un proyecto social fundado en las autonomías culturales, en la democracia y en la productividad de la naturaleza[2].

El sincretismo cultural posiblemente sea el primer paso hacia una nueva pirámide de valores, así la economía perderá su posición principal y pasará a estar subordinada por las relaciones sociales que rigen y crean esas mismas estructuras que la conforman.

Tal vez, si vemos a la sostenibilidad desde un aspecto socio-cultural que engloba y contiene a los otros sistemas, como el medioambiente construido, la política y la economía, pueda comprenderse que el objetivo y la consolidación futura de la misma es el desarrollo socialmente equitativo.

Texto: Anelén Lugea

 

Bibliografía

-Bolívar, Antonio. “Globalización e identidades: (Des) Territorialización de la Cultura. Revista de Educación”, núm. extraordinario (2001), Pág. 265-288

-Leff, Enrique. “Globalización, Racionalidad Ambiental y Desarrollo Sustentable”, (2008).  En: http://www.ambiente.gov.ar/infotecaea/descargas/leff08.pdf

-Robertson, Roland. “Glocalización: tiempo-espacio y homogeneidad heterogeneidad”.

 

[1]Antonio Bolívar en“Globalización e identidades: (Des)Territorialización de la Cultura”. Revista de Educación, núm. extraordinario (2001), pp. 265-288

[2]Enrique Leff  en “Globalización, Racionalidad Ambiental y Desarrollo Sustentable”, 2008.


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