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El valor del saber hacer


Pureza, Sustentabilidad

— abril 28, 2013

Entrevista a Alejandra Gottelli de Cúbreme.

Sustentabilidad: la oportunidad de los países emergentes.

Esta palabra sobre la que tanto se escucha puede significar un cambio de paradigma, un nuevo sistema que permita establecer una relación diferente entre la sociedad y la naturaleza.

Si logra extenderse pueden predecirse muchos cambios, entre ellos en los procesos industriales. Las relaciones de producción se teñirán con un nuevo tipo de apropiación de la naturaleza y del ser humano, lo que primará será la filosofía del cuidado, del medio ambiente y del hombre.

Para  demostrar que es posible pensar en un negocio rentable y sustentable durante toda la cadena productiva se presenta a continuación una entrevista vinculada a la industria creativa y que es 100% argentina. El  proyecto ya consolidado de la empresa de indumentaria Cúbreme, liderada por Alejandra Gottelli, que fue concebida de cero desde esta nueva visión.

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F: ¿Qué pensás sobre la Sustentabilidad?

AG: Yo prefiero el término de Sostenibilidad, creo que es más latino, más nuestro, Sustentabilidad lo escucho más sajón. Creo que Sostenibilidad comulga más con lo social, por eso no me gusta el término “moda ética” tampoco. Me parece que la parte social es una parte que a mi entender más diferencia nuestro proyecto de lo otro.

F: ¿Cómo empezás tu proyecto? ¿Cómo nace?

AG: Bueno, Cúbreme nace por una iniciativa propia de un camino que uniera diferentes temáticas que a mí me preocupaban. Yo vengo de una familia muy conservacionista, mi hermana es bióloga y trabajó muchos años en Etiopía, África, y siempre el tema del comercio justo de la falta de equidad social a nivel mundial, de la pobreza de los países que trabajan solamente exportando su materias primas y no hay una manufacturación interna, las temáticas regionales; todo eso junto con una visión del cuidado de la naturaleza y poblacional, siempre fue una temática que rondó en mi cabeza. A esto se suma que tuve una mamá que nos hizo la ropa hasta que yo cumplí dieciséis años.

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F: Experimentaban bastante…

AG: Mi vieja cuando yo tenía seis años nos hacía separar y desarmar las cajas de cartón. Entonces ya eso creo que se va gestando, yo no tengo formación académica como diseñadora, soy docente.

F: Tampoco está tan alejado…

AG: No, no, no, la verdad es que hay que hacer bastante docencia con todo esto del consumo responsable y demás. Pero creo que por ese lado estuve casada muchísimo tiempo con un diseñador, viví en Brasil. Todo eso fueron un poco mis maestros. Él desde su postura como diseñador industrial pero con una cabeza brillante y súper, súper creativo, con una estética muy particular, ya te estoy hablando del año ochenta él hablaba de lo net, de lo minimal; y mi formación dentro de mi casa que mi mamá también era un poco así creo que fueron forjando mi personalidad que no sé porque no me incliné por una carrera más vinculada al diseño. Si bien siempre mi gran amor fue la arquitectura y el purismo.

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F: Pero también es interesante formarse a partir de otros elementos…

AG: Sí, para mí es una fuente de riqueza enorme.

Y bueno, por ese lado tenía la idea en la cabeza de generar un proyecto propio. Y muy desilusionada con el tema social y educacional en Argentina, buscando algo que uniera mi caudal estético que siempre lo tenía como latente y no lo podía plasmar y la parte mía de educación, de comunicación, de transmisión de conocimientos; y empecé a viajar por todo el país, buscar los productores de materias primas.

F: ¿Entonces Cúbreme nace con ideal de sostenibilidad como base?

AG: Exacto. Inspirada también un poco con un pensador colombiano que para mí es como mi gurú que es Bernardo Toro; Bernardo siempre habla de cómo cambió el paradigma en el que está la palabra cuidado. Cuidar, cuidarnos y aprender a cuidar es la única forma de poder sostener esta etapa evolutiva en la que estamos, como nación, como planeta. Por eso Cúbreme tiene la última “E” invertida,  porque pienso que los valores que yo tengo que son los que empiezan con “e”, que es la equidad social, el equilibrio ambiental y la ética comercial, esos valores existieron y había que retomarlos, por eso la “e” vuelve porque no son cosas que surgen nuevas sino que es un retorno a esos tres valores que en algún punto se perdieron o fueron desplazados por otros valores y que me parecía que estaba bueno recuperar.

F: Está relacionado con la revalorización del ser humano justamente como ser humano…

AG: Sí, con la técnica y que no podemos ser reemplazados por una máquina. Pero eso hace que los tiempos de final de producto sean otros y que nosotros tenemos que acostumbrarnos a que las cosas no son ya y que todo tiene su tiempo de elaboración.

Hacer ese cambio de hábitos e ir con esa lentitud, lentitud para elegir lo que realmente necesitamos, lentitud para saber valorar el tiempo del otro, lentitud para poder definir y pensar. No es un hábito que hemos desarrollado este último tiempo.

F: Por un lado tiene que cambiar porque la naturaleza no da otra opción y por el otro parece una transición lógica y al mismo tiempo emocional y espiritual de ser humano…

AG: Es una etapa que hay mucho de historia detrás que nos marcó. En la época medieval el hombre era celestial y se debía a Dios, apareció Lutero y dijo todos estos son unos chantas. Con todo lo que dijo Lutero al Hombre se le cayó un dios. Se le cayó un ídolo; todo estaba en pos, las grandes conquistas eran a través de la Iglesia. Cuando el Hombre comenzó a darse cuenta que no podía confiar cien por ciento en la Iglesia, la desmitificación de lo espiritual, lo hizo ser totalmente terrenal. Y ahí empieza a desarrollar todo el confort terrenal y se fue del otro lado. Dijo, ya que no puedo confiar en una vida eterna en el mas allá porque como dice Lutero está todo mal. Bueno, empezó a desarrollar su mejor confort en la vida en la tierra, la vida es hoy, tenemos que vivir el hoy. Y ahora tocamos fondo.

Pensar en Sostenibilidad ayuda a quitarse el velo para transitar hacia un nuevo camino, eliminando las individualidades y avanzando cooperativamente hacia nuevos valores. Y son estos los que cambiarán las formas, ya no de apropiación de la naturaleza y del ser humano, sino de contención.

El cooperativismo puede ser la herramienta para que cada persona aporte un color, y al pasar por el cristal industrial, resulten objetos puros, conformados ya no por la enajenación sino  por la participación de cada uno de ellos.

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Entrevista:  Anelén Lugea

Fotos: Ana Fanelli


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